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05/09/2005

El tópico de la dura reincorporación al trabajo diario

La vuelta al trabajo tras las vacaciones estivales, que siguen siendo, por lo general, las más largas del año, sigue suscitando amplia irritabilidad y mucha incertidumbre entre los trabajadores y sus responsables. Los primeros encaran la reincorporación como un auténtico calvario, y los segundos temen que el parón vacacional y sus secuelas constituyan un lastre para la actividad de negocio.

Sin embargo, los expertos en psicología laboral no son tan pesimistas, y muchos creen que es justamente durante las vacaciones cuando a muchos directivos y profesionales se les ocurren nuevas ideas aprovechables para el negocio o soluciones alternativas a problemas que llevaban tiempo atormentándoles.

Tanto es así, que algunos consultores explican que, con las vacaciones, la reflexión fluye mejor, y las mentes proactivas producen una enorme cantidad de ideas. El primer día de trabajo, inmediatamente tras la vuelta de vacaciones, aconsejan, es conveniente realizar una pequeña convención, durante la cual todas esas ideas se pongan por escrito y se discutan relajadamente. Es el mejor momento para hacerlo, justo antes de entrar de lleno en el día a día, pues la mente está todavía fresca y sirve como calentamiento para adecuarse al ritmo de trabajo.

Algunos expertos van más allá y creen que los empleados no tienen por qué regresar desanimados y tristes, sino que, antes al contrario, es el momento del año en que más despejada tienen la cabeza. De ahí que incluso la reincorporación sea un momento propicio para plantear una fijación anual de objetivos. Tal fijación, que es una parte crítica de cualquier proceso de gestión del rendimiento, se lleva a cabo habitualmente a final o principio de año, para que los objetivos se refieran al año natural y coincidan con el periodo presupuestario.

Pero, si se lleva a cabo el ejercicio de fijación de objetivos a la vuelta de vacaciones, cuando los empleados ven con más claridad el futuro inmediato, es muy probable que sea más productivo, sin las interferencias de la urgencia diaria típicas de los meses de invierno.

La segunda posibilidad es desarrollar en esta época de septiembre los programas de ideas de empleados, un planteamiento que es cada vez más común en muchas organizaciones, y que consiste en solicitar y aprovechar las ideas de los trabajadores, de aquellos que habitualmente no participan en el planteamiento de la estrategia. Generalmente, estos programas buscan tanto esas buenas ideas, como la involucración de las personas, haciéndoles partícipes del negocio y mejorando su compromiso con la organización.

El regreso de las vacaciones es también una buena época para realizar aquellos cambios menos relacionados directamente con el negocio, como una reorganización del espacio físico de las oficinas, o un nuevo proceso administrativo. Los expertos aseguran que es ideal plantearlos en este momento, ya que la plantilla los recibirá de forma más benevolente, con menor resistencia que cuando están metidos de lleno en el día a día.

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